Los Diferentes Rostros de Las Culturas Juveniles_enfoque teologico (em espanhol)

Dr. Gerardo Gómez Morales*

Paraguay

 

 

El discernimiento desde el Magisterio de la Iglesia

 

El Concilio Vaticano II nos ha dado la clave para comprender, mirar y actuar con los jóvenes que viven diversas expresiones culturales. En efecto, una de sus conclusiones esenciales ha sido la Constitución “Gaudium et spes”, que en su primera famosa frase resume el programa del Concilio y de toda la Iglesia Católica en adelante: “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS, 1). Como diría Kruip[1], cuando hablamos de los hombres de nuestro tiempo, también hablamos de los jóvenes de hoy; por tanto, sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias son también los del Pueblo de Dios, es decir, de los agentes pastorales, quienes deberán abrirse a los jóvenes de este tiempo para ser una Iglesia en el mundo actual. Y no estamos hablando solamente de los responsables directos o encargados de la Pastoral de Juventud. Es más, el Concilio llama a los jóvenes a ser partícipes de la construcción de la sociedad del futuro. Un desafío de vida o muerte: “os salvaréis o pereceréis con ella”[2].

 

La Iglesia en América Latina recoge esta visión del Concilio y las sucesivas Conferencias del CELAM son reflejo de este proceso de reflexión. Así, el Documento de Medellín, nacido en el momento más notorio de emergencia del fenómeno juvenil, no puede sino reconocerlo “como un nuevo cuerpo social con sus propias ideas y valores, deseando crear una sociedad más justa” (5.1), con sus ansias de “ser más” (4.4), el protagonismo del joven en su propia autorrealización y formación (4.13). Reconoce que los jóvenes tienen ciertos valores que refuerzan lo comunitario, pero que a veces pueden caer en el aislamiento de pequeños grupos con un comportamiento agresivo (5.9). Implícitamente se reconoce aquí la conformación de subculturas juveniles, aunque no realiza un análisis más exhaustivo del fenómeno. La conclusión más interesante quizas de los obispos en Medellín sobre los jóvenes, es cuando recoge la imagen que el Concilio plasmó en su Mensaje a los Jóvenes: “la juventud es un símbolo de la Iglesia” (5.12) por su capacidad de permanente reactualización de la vida[3].

 

En el Documento de Puebla, al hablar de culturas (385 y 400) -así, en plural- se asume la realidad de la diversidad de las culturas en América Latina, que puede ser también la diversidad de las culturas juveniles. la Opción Preferencial por los Jóvenes marcará toda la pastoral de la Iglesia en América Latina a partir de ese momento y reconoce a la juventud como uno de los “rostros” que interpela y cuestiona al Pueblo de Dios (33). Las diferencias entre los diversos grupos de jóvenes está dada más bien por las condiciones sociopolíticas y socioeconómicas (1175-1177) que generan confusión y conflicto de identidad, y proponen presentarles a Cristo como el liberador integral (1183). Para ello, la pastoral de juventud deberá concretar la propuesta de la Civilización del Amor, quizás uno de los criterios más claros de construcción, como lugar común, de las culturas juveniles. Las recomendaciones pastorales en este sentido (1192-1205) para la formación y participación ya son conocidas, por lo que obviamos su desarrollo aquí.
 

* El autor: Gerardo Gómez Morales, paraguayo, Dr. en Teología por la Universidad de Tubinga (Alemania); Director Pedagógico del Instituto de Pastoral de Juventud del Paraguay, Profesor de Ética en la Universidad Católica y la Universidad Nacional de Asunción; Colaborador de la Conferencia Episcopal Paraguaya.

 

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[1]    Ídem, p. 277.

[2]    Mensaje del Concilio a los Jóvenes, 1.

[3]    (La Iglesia) “posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas.” (Mensaje del Concilio a los Jóvenes, 6).

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Anchietanum - Centro de Juventude,
16 de mar de 2010 11:17
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