Revitalizar es cre-ación: Juventud y diversidad en nuestra práctica pastoral (em Espanhol)

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Ya percibimos, ¿cuántas cosas se atribuyen a la juventud? Pues históricamente siempre fue así. La juventud en cuánto categoría social refleja la diversidad de las contradicciones de la sociedad como un todo, igual a un espejo con aumento de las cuestiones macro que viven las sociedades contemporáneas¹. En una perspectiva de generaciones, histórica, decimos que existe una condición juvenil ², vivida por todos y todas los y las jóvenes. Esa comprensión de condición, sin embargo, se ensancha en la medida en que surge la percepción de que hay, además de una condición experimentada en común por los y las jóvenes de una misma generación, una situación juvenil (ABRAMO, 2004). Estas marcas, tanto de la condición, como de la situación, quedan evidentes por medio de la visibilidad de elementos culturales de los jóvenes. O de la cultura juvenil. O de como la juventud traduce su experiencia por medio de un conjunto de significados y símbolos del universo de la cultura.

Eso contribuye en la atención de que los y las jóvenes no viven o experimentan su condición juvenil de modo uniforme. Al contrario, su vivencia cotidiana está marcada por una diversidad de situaciones socio/económicas y culturales que hacen mucho mas heterogénea la experiencia de ser joven. Esas situaciones concretas afectan la experiencia de ese tiempo de la vida y se ven afectadas por la cuestión de género, de clase, de etnia, de nacionalidad, etc. Son como “lugares” dónde se experimenta la vida de modo diferente.

De ese modo, ser joven en las metrópolis del Brasil no es lo mismo que ser un joven indígena en Bolivia, por ejemplo.

Esa situación juvenil es tan diversa que hoy por hoy se habla juventudes y no más juventud, por reconocer que el modo de vivir la condición juvenil es tan distinto que no se puede concebir juventud como un todo cohesivo y homogéneo.

Aún en una única ciudad, como San Paulo, hay diferentes juventudes, una variedad de situaciones que los y las jóvenes viven cotidianamente, bajo diversos aspectos.

Así, las y los diversos rostros juveniles y sus expresiones componen en el continente latinoamericano un paisaje heterogéneo, de muchos colores, ni un poco uniforme. Esa diversidad de situación juvenil traduce la complejidad de la cuestión para ser enfrentada por el Estado, por las iglesias, escuela e instituciones de un modo general. Las diversas juventudes: negra, rural, indígena, mujer, homosexual, gitana, urbana, universitaria, etc., son cada una en sí un desafío y al mismo tiempo un desafío en conjunto como grupo social de generaciones, con cuestiones y demandas específicas.

Además de eso, esos aspectos que demarcan ser específicos se sobreponen y van aumentando el desafío de inclusión social. Si hoy encontramos un dato avance en lo que concierne al reconocimiento de las diversas juventudes y de sus diversas expresiones, aún estamos envueltos en el desafío de la inclusión. Una vez que el discurso de la diversidad por sí sólo no supera las desigualdades profundas que marcan la experiencia juvenil hoy, al contrario, pueden servir para solidificar la ilusión de la inclusión aún dejando intactas las estructuras del sistema que genera la injusticia ³.

Otro aspecto importante es que la diversidad en los modos de experimentar la condición juvenil está marcada no sólo por la situación que le toca vivir, pero si por las propias agrupaciones y expresiones culturales y de participación de las juventudes: artísticas, deportivas, religiosas, ecológicas, sociales, políticas, etc. La diversidad juvenil, por lo tanto, puede ser observada en las diversas manifestaciones culturales, además de las situaciones socio/económicas las cuales están sometidos/as los y las jóvenes.

Diversos aspectos pueden ser observados al tratar de las culturas juveniles:

  • Las diferentes formas de aparición pública de los y las jóvenes

  • Sus estilos musicales, vestimentas, símbolos y otros elementos que componen su espectáculo en el espacio público y privado.

  • Sus circuitos, es decir, los lugares por dónde andan y se agrupan:

  • Sus intervenciones en el espacio urbano o rural (que marcas dejan, a ejemplo grafite, círculos de baile y otras manifestaciones);

  • Sus diversas formas de socializar4.

Edgar Morín parte de la idea de que existe una cultura juvenil general, sin embargo, algunos estudios culturales, realizados en el inicio del siglo XX, hablan en subcultura juveniles, por reconocer que la juventud está insertada en una cultura de clase especifica. De ese modo, al hablar de culturas juveniles no se está anulando los conflictos de clases, de raza, de género existentes en sociedad capitalista.

A pesar de haber una identificación más general en el que dice respeto a las culturas juveniles hay especificidades en los estilos, lenguaje, geografías, etnias, manifestaciones simbólicas, ritmos, valores, etc. Todos marcados también por las contradicciones sociales y económicas que vive el Continente Latinoamericano.

Ese aspecto de diversidad de las culturas apunta desafíos grandes para la práctica de las Pastorales de Juventud. El elemento fundamental del ser humano es la creatividad. En el acto de crear de los y las jóvenes existe, crea el mundo, dejando su marca en los espacios y las cosas, al mismo tiempo en que se apropia de cosas/espacio/instituciones/práctica (WINNICOTT, 1970). ¿Nuestra acción pastoral es capaz de estimular ese acto de creación juvenil? ¿De que modo nuestra metodología pastoral posibilita esa apropiación juvenil, su autoría/protagonismo y en que medida es una práctica de entrenamiento, reproducción o adiestramiento?

Otras cuestiones centrales para ese debate podrían ser:

  • ¿En nuestra práctica pastoral miramos y reconocemos la diversidad de los rostros juveniles, sea nuestros o nuestras destinatarios, sea en él o la joven que queremos colaborar para formar, o partimos de la uniformidad?

  • ¿En el proceso de educación en fe vivida en los grupos, la diversidad de las prácticas culturales juveniles sobrevive, emerge o se in-visibiliza? ¿Por medio de cuáles procesos?

  • ¿Qué lugar tiene, en nuestro acompañamiento del proceso de educación en la fe, la memoria y las experiencias culturales vividas y creadas por los y las jóvenes como parte constitutiva de su identidad y por tanto de su cultura?

  • ¿Cómo es que la diversidad da las expresiones y la vivencia cultural juvenil favorecen o dificultan en nuestro trabajo la acción de los y las jóvenes como formuladores o formuladoras de su propia experiencia eclesial (protagonismo)?

  • ¿Cómo los y las jóvenes con sus prácticas culturales de placer, redes de sociabilidad y relaciones son acogidos por nuestra actuación?

  • ¿Cuáles expresiones de creatividad juvenil vemos en nuestras Pastorales?

En el proceso de revitalización de la pastoral de la juventud en el continente Latinoamericano, tenemos la oportunidad de reflejar esas cuestiones con todos nuestros grupos. Reconocer la diversidad de expresiones culturales y situaciones. Esa reflexión necesita partir de la práctica para también tocarla, nosotros llevando la iglesia Pastoral en una perspectiva cada vez más humana, amante del pluralismo y de los actos creativos de la persona humana, creadora y creativa.


Vanessa Aparecida Araújo Correia

Con revisión de: Alexandre Piero e Rafael Parente Sá Martins

Traducción de: Asier Ismael Tagliaferro Pérez



Algunas referencias bibliográficas:

ABRAMO, Helena e PAULO, Pedro (Orgs.). Retratos da Juventude Brasileira. Instituto Cidadania. São Paulo, Fundação Perseu Abramo, 2004

WINNICOTT, Donald W. Vivendo de modo criativo. In. Tudo começa em casa. Trad: Sandler, Paulo. 4. ed. São Paulo: Martins Fontes, 2005.

ESCOBAR, Manoel Roberto, MENDONZA, Nydia Constanza. Jovens Contemporâneos: Entre la Heterogeneidad. Y lás Desigualdades. In: Nómadas. Instituto de Estúdios Sociales Contemporâneos – Univesidad Central. CLACSO Libros – Edición Cono Sul – Nº 23, Buenos Aires, 2005. pág. 10 a 19.


Notas

1 Esa reflexión es realizada por la socióloga, investigadora de juventud, Regina Novaes.

2 A socióloga Helena Abramo (2004) conceptúa condición como “el modo como una sociedad construye y atribuye significado a ese momento del ciclo de la vida, que alcanza una cobertura social mayor, referida a una dimensión “histórico-generacional”. Para ella situación “revela el modo como tal condición es vivida a partir de los diversos recortes referidos de las diferencias sociales”.

3 Ver más sobre esto en: ESCOBAR, Mantel Roberto, MENDONZA, Nydia Constanza, 2005.

4 Para Jesús Martín-Barbero, a experiencia de socialización juvenil acontece hoy en una sociedad de visualidad electrónica, marcada por los cambios en la sensibilidad y subjetividad juvenil, constituyendo nuevos modos de conocimientos y de relación.

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Anchietanum - Centro de Juventude,
5 de fev de 2010 03:45
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